La hiperhidrosis es el exceso de sudoración. El sudor es una de las formas más importantes mediante la cual el organismo es capaz de liberar calor. No obstante, las personas con hiperhidrosis producen sudor en cantidades mucho más grandes de las necesarias para controlar su temperatura corporal.

Existen 2 tipos de Hiperhidrosis:
Se estima que la hiperhidrosis afecta a más del 1% de la población. Generalmente comienza en la adolescencia, en veinteañeros.
No se sabe porqué afecta a unas personas y a otras no. En un 30-50% de los casos suele existir algún familiar también afecto de hiperhidrosis, sugiriendo que pudiera existir una causa genética.
La hiperhidrosis está causada por una actividad exagerada de las glándulas ecrinas que son uno de los tipos de glándulas sudoríparas. Estas glándulas se encuentran en casi toda la superficie corporal, pero se concentran especialmente en las palmas, plantas y en las axilas.
Se sabe que existen ciertos factores que desencadenan el sudor entre los que destacan:
Las personas con hiperhidrosis pueden producir una gran cantidad de sudor. Esto significa que las zonas afectas pueden estar constantemente húmedas y de esta forma dificultar las actividades del día a día pudiendo causar dificultades en el trabajo y en las relaciones sociales. Sin embargo la hiperhidrosis no causa mal olor corporal. Esta puede estar provocada por las bacterias que pueden aparecer si el sudor permanece en la piel durante largo tiempo.
Puede tomar las siguientes sencillas medidas:
El Botox es un tratamiento que se realiza mediante pequeñas inyecciones en la piel Se recomienda para el exceso de sudoración localizado (axilas, palmas o plantas,..). Se ha utilizado durante muchos años para tratar espasmos musculares que afectan a los ojos, la cara y el cuello. También se utiliza para aliviar los espasmos musculares que ocurren en niños con parálisis cerebral.
El Botox es un preparado purificado de una proteína, la toxina botulínica tipo A, obtenida del Clostridium botulium en crecimiento bajo modernos métodos de cultivo. Cuando pequeñas cantidades se inyectan en la piel, Botox bloquea la acción de las terminaciones nerviosas que inervan las glándulas sudoríparas ecrínas evitando que produzcan sudor. Pasadas semanas nuevas terminaciones nerviosas crecen de forma que el efecto de Botox es transitorio durando varios meses.
Se inyecta una cantidad pequeña de Botox mediante unas agujas muy finas en la parte más superficial de la piel afecta (axilas, palmas o plantas). Se distribuye en pinchazos espaciados entre 1 y 2 cm en el área afecta. El tratamiento dura entre 15 y 30 minutos. En axilas el tratamiento es prácticamente indoloro. En palmas y plantas se administra 1 hora antes una crema anestésica u otros procedimientos anestésicos locales.
Dentro de la primera semana de tratamiento ya es notoria la mejoría en la sudoración.
Según las personas los resultados pueden ser variables. En distintos estudios clínicos se ha constatado la reducción de más del 83% de la sudoración a la semana de realizar el tratamiento. Un 2º tratamiento es necesario cuando se empiece a notar una vuelta a la sudoración excesiva. Esto suele ocurrir pasados 4-9 meses.
Debido a que Botox es una proteína, existe un pequeño riesgo de que aparezcan leves síntomas del tipo de la gripe. Suelen desaparecer en pocos días. También se puede experimentar leve dolor en los lugares de inyección.
Si tiene cualquier problema debe consultar con su Dermatólogo y su médico.
Si presenta cualquiera de las siguientes comuníqueselo a su médico: